miércoles, 29 de junio de 2011

¿Cómo se define una estrategia?

Bueno, vamos a entrar en materia. Está claro que una estrategia es necesaria. Y más hoy en día cuando la industrialización, las mejoras en los procesos y el foco en el ahorro, entre otros factores, han reducido las diferencias (ventajas competitivas) entre muchas PYMES.

Robert Kaplan y David Norton dicen: "La esencia de la estrategia no es simplemente elegir qué hacer; también exige elegir lo que NO hay que hacer".

El primer paso para definir una estrategia es tener un objetivo, lo que comentamos en un post anterior que se confunde a menudo con la estrategia en sí. Este objetivo o misión no tiene porqué ser complejo. Por ejemplo, la misión de una conocida cadena de supermercados es "que todas las mujeres salagan del súper con el carro de la compra lleno".

En relación a la frase citada anteriormente, vemos lo que esta cadena elige hacer pero también lo que elige no hacer. Es decir dónde se está posicionando estratégicamente que es en precio / volumen. No calidad (tiendas gourmet) ni especialización (producto ecológico), por ejemplo.

La estrategia define las acciones y los recursos que se van a emplear para alcanzar este objetivo, agrupándolos en cuatro áreas: personas y conocimiento, procesos y sistemas, clientes y finanzas y empresa. 

Ojo!! El orden no está puesto al azahar. Para alcanzar nuestra meta a corto y largo plazo, lo primero que debemos tener en cuenta es el capital humano y la manera en que podemos desarrollar sus capacidades. Y eso es lo más elegante de la estrategia: para incrementar nuestros beneficios debemos empezar por las personas que trabajan con nosotros. Personalmente encuentro este punto especialmente interesante, en contraposición a corrientes anteriores en las que el driver de la capacitación y contratación era el resultado financiero.



La estrategia debe definirse a largo plazo, entre 3 y 5 años. Esto implica que el objetivo debe mantenerse una vez alcanzado y, por lo tanto, será necesario destinar parte de los beneficios obtenidos en el primer ejercicio a volver a empezar las acciones desde abajo. Con la misma estrategia, sí. Y también con un espíritu de mejora continua. La primera fase es la que me va a posicionar en el mercado. La segunda la que garantizará mi supervivencia y dificultará a mis competidores que imiten el modelo.

Un ejemplo sencillo: cuanto más motivado y formado esté mi equipo menos errores cometeré en mis procesos. Esto se traducirá en unos clientes más satisfechos y finalmente en mayores ingresos y menos gastos. Pero para el siguiente año, habrá que mantener la motivación de las personas y para ello es imprescindible poner en práctica las acciones del área de personas y conocimiento definida en nuestra estrategia. De este modo reduciré aún más los errores en mis procesos, los clientes estarán aún más satisfechos e incrementaré aún más mis beneficios. Este es el círculo virtuoso que debemos tener en mente.

Por lo tanto, al definir una estrategia nos estamos comprometiendo con un plan enfocado a ganar ciertas ventajas competitivas y por lo tanto descartando todas las demás.

El mapa estratégico que relacionará las acciones y los recursos definidos para conseguir la misión pronto, muy pronto en NEA.

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