lunes, 4 de julio de 2011

Marketing Emocional

Las emociones estimulan nuestra mente unas 3000 veces más rápido que el pensamiento racional. Es evidente por lo tanto que vivimos en un mundo emocional. Además, a pesar de lo que algunas personas puedan creer, la realidad es que las emociones son las que guían nuestro comportamiento.

La racionalidad puede dirigir a nuestros clientes a interesarse por nuestros productos o servicios pero será una decisión emocional la que confirme una venta. La gente (y me refiero al público en general) no está realmente tan interesada en los atributos o características; lo que quieren es saber si pueden disponer de un producto que encaje con sus personalidad. En definitiva, con sus valores.

La evolución del Marketing en este aspecto ha pasado por las siguientes fases:
  • Marketing Transaccional: Tengo un producto. ¿A quién se lo vendo?
  • Marketing Relacional: Tengo un cliente. ¿Cómo y qué le vendo?
  • Marketing Emocional: Tengo un cliente. ¿Cómo puedo ayudarle?

Está claro que una cosa es "capturar" mentes y otra bien distinta es "capturar" corazones. El Marketing Emocional debe centrarse más en los intereses y valores de su público objetivo que en el desarrollo de un producto con unas cualidades específicas, que no tienen por qué estar dirigidas a su comunidad. Además deberá cuidar su imagen marca y ello requiere tomar partido en ciertas actividades o con ciertas opiniones. Hay que construir emociones desde la estrategia de marketing; que no se trate siempre de enfocarse en el billetero.


 
Un buen principio es resaltar la satisfacción emocional que obtendrán tus clientes comprándote a ti. No importa qué negocio tengas: si estás tratando con personas necesitas ser capaz de alcanzar las emociones que las motivan

La tercera de las 9 reglas del arte de innovar escritas por Guy Kawasaki, autor de "El Arte de Empezar", dice:
"No  temas polarizar a la gente. Muchas compañías buscan encontrar la piedra filosofal de productos que atraen a cualquier entorno demográfico y socio-económico. E intentarlo garantiza mediocridad."
No pretendamos agradar a todo el mundo. Ni nos preocupemos por los comentarios negativos que pueda hacer el público no objetivo. Pero tomemos partido y busquemos ser diferentes. Lo peor que puede pasar es el no incitar reacciones apasionadas y eso sucederá cuando intentemos tener a todo el mundo contento.

Como en la vida misma.

El impacto de las redes sociales en el Marketing Emocional pronto, muy pronto en Nea.

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